Swiss Re: las pérdidas aseguradas por catástrofes bajan casi un 50% este año, pero superan la media de la última década

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El total de pérdidas económicas por catástrofes naturales y desastres provocados por la acción del hombre se situaría este año en 155 mil millones de dólares, según las estimaciones preliminares del estudio Sigma/Swiss Re, que replicó BDS. De ese total, 79 mil millones estarían cubiertos por los seguros, frente a los 150 mil millones de 2017.

Pese al descenso significativo respecto al ejercicio precedente, en el que se dieron cuatro huracanes consecutivos en la costa atlántica americana, la siniestralidad para el sector supera a la media anual de la última década (71 mil millones de dólares). Es más, 2018 pasará a ser el cuarto año más costoso para la industria aseguradora en los cinco años de registros de Sigma.

Más de 11 mil personas murieron o desaparecieron en eventos catastróficos en 2018. El terremoto de Sulawesi (Indonesia) de septiembre tuvo el mayor número de víctimas del año, con más de 3.500 muertos o desaparecidos.

La reaseguradora también detalló que este año no hubo un solo evento de catástrofe natural importante (como los huracanes Harvey, Irma, María en 2017). Sin embargo, las pérdidas agregadas de una serie de sucesos de menor o mayor envergadura, junto con algunos desastres de gran envergadura provocados por el hombre, causaron importantes pérdidas aseguradas globales.

“Al igual que el año pasado, las pérdidas de 2018 ponen de manifiesto la vulnerabilidad por la creciente concentración de seres humanos y valores inmobiliarios en las costas y en el espacio urbano-naturaleza”, indicó Swiss Re. La mera presencia de activos humanos y materiales en zonas como estas significa que “las condiciones meteorológicas extremas pueden convertirse rápidamente en una catástrofe en términos de pérdidas”.

Ejemplos de los devastadores eventos de catástrofes naturales de este año incluyen los huracanes Michael y Florencia; los tifones Jebi, Trami y Mangkhut; las olas de calor, las sequías y los incendios forestales en Europa y California; el invierno y las tormentas eléctricas en todo el mundo; las inundaciones en Japón e India; los terremotos en Japón, Indonesia y Papúa Nueva Guinea; y las erupciones volcánicas en Hawái.