La profundidad de la crisis económica

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Las malas políticas aplicadas llevaron a una gigantesca crisis externa que obligó al país a pedir auxilio al FMI. Muy pocos países tienen hoy programas con el FMI, lo que indica la particular gravedad de la situación argentina. La magnitud del crédito pautado con el organismo internacional es el más grande de su historia. Lo que fue planteado como una demostración de la confianza, simplemente revela la magnitud de la crisis de nuestro país.

Pero así como fracasó la política económica de los últimos años, fracasó también el plan armado con el FMI a sólo tres meses de vigencia, porque ninguna de las metas fueron cumplidas y la crisis externa se profundizó. En este contexto, se arma un nuevo plan con el FMI que establece que en un año y medio se adelantarán prácticamente todos los fondos que iban a otorgarse a lo largo de cuatro años.

Pero el nuevo acuerdo implica tremendos sacrificios para el país. El déficit primario 0 al que se compromete la Argentina para 2019 implica una reducción de gastos de 500 mil millones de pesos adicionales. Implicará la violenta reducción de la obra pública y una drástica reducción en términos reales de salarios y jubilaciones y de múltiples servicios del Estado, como la salud y la educación. Sólo se contempla aumentar los fondos para los comedores comunitarios y los planes sociales a los que deberán reducirse los cientos de miles de nuevos desocupados.

Pero además de la violenta reducción del gasto público, el FMI exige reducción a 0 de la expansión monetaria, lo que en una economía con una inflación del 45% anual implica una drástica reducción del crédito y un fuerte aumento de las tasas de interés, que podrá superar largamente el actual nivel impagable del 60% anual.

El problema que no puede pasar desapercibido a los mercados es que al año 2020, que se encuentra apenas a 15 meses, se llega con una economía totalmente hipotecada y desprotegida, con un endeudamiento que todos calculan entre el 80% y el 100% del PBI, el más alto de la historia argentina; la carga de intereses de una deuda de 2,5% del PBI; y una inquietante situación social. Cualquiera sea el gobierno que surja de las elecciones, estará gravemente comprometido.