El desequilibrio comercial crece 1.600 millones de dólares en el primer bimestre del año

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Mientras la dura sequía que afecta a la cosecha gruesa provocaría la pérdida de 5 mil millones de dólares en exportaciones y de un punto del producto, los resultados del comercio exterior a febrero son muy desfavorables. El déficit comercial alcanzó los 903 millones contra 217 millones de dólares en febrero del año pasado. Los números al primer bimestre del año marcan un rojo de 1.872 millones contra 268 millones de dólares del mismo período de 2017. Se trata de meses que en el período previo al cepo (antes de 2011) resultaban superavitarios. Pronto se harán presente a pleno los efectos de la sequía sobre las cosechas de maíz y soja que ya se iniciaron y, si el año pasado no alcanzaron para producir un superávit comercial, mucho menos lo harán en esta oportunidad.

Los resultados a febrero son producto del reducido crecimiento de las exportaciones que en el bimestre apenas crecieron un 5,8% en volumen y un 10,7% en valor.

Frente a ello, las importaciones muestran en el bimestre un crecimiento del 25,9% en volumen y del 29,3% en valor. Todos los componentes de las importaciones crecieron significativamente. Pero preocupa la importación de vehículos de pasajeros, con un aumento del 35,1% en valor y de bienes de consumo (26,3%).

O sea, las tendencias muestran que la economía se está alejando cada vez más de estar en condiciones de financiar el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, que podría alcanzar 6 puntos del producto bruto durante este año.

En efecto, desde el año pasado, donde el déficit de la cuenta corriente rondó el 5% del PBI, la situación esta agravándose. Si el déficit comercial el año pasado había alcanzado los 8.471 millones de dólares, este año puede superar los 12 mil millones o quizás duplicar el nivel del año pasado. El déficit de la balanza comercial subió 1.600 millones de dólares sólo en el primer bimestre. Las pérdidas de las exportaciones a raíz de la sequía suman 5 mil millones de dólares, como ya se indicó, y el crecimiento de las importaciones de automotores y bienes de consumo supera ampliamente la débil expansión de las exportaciones. Los demás componentes del balance de pagos no dejan de mostrar su signo negativo con un balance turístico muy desfavorable y abultada fuga de capitales.