Destino Inteligencia Artificial

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Nota escrita por Declan O’Neill, EVP de Producto & Datos en Munich Re Automation Solutions para INESE

Es casi inevitable. Pasar su vida laboral identificando, analizando, cuantificando y atribuyendo valor monetario al riesgo, y es probable que tenga una aversión bastante fuerte a eso. O más exactamente, una aversión a emprender nuevos esfuerzos con consecuencias que aún no son bien entendidas. La industria de seguros es por definición, a cualquier nivel, aversión al riesgo.

Y sin embargo, a pesar de todos los comentarios que sugieren lo contrario, los seguros todavía tienen apetito por innovación. Si el sector Insurtech sirve de alguna indicación, entonces se está reconociendo y abordando lentamente el interés y la necesidad de nuevas soluciones.

Puede que no emplee el lenguaje de ruptura tan común en el mercado de Fintech más amplio, puede que no sean unos pocos unicornios y no puedan presumir de algunas de las rondas de financiación récord, pero una evolución tecnológica silenciosa está creciendo en los seguros. De ahí el surgir de la suscripción automatizada, facilitada por algoritmos y análisis de datos más avanzados.

Donde Insurtech se solapa con sus homólogos más destacados en el sector Fintech es en el amplio uso de la inteligencia artificial (IA) y el aprendizaje automático para resolver viejos problemas en torno al análisis e interpretación de datos.

Han pasado unos cinco años desde que la IA se convirtió por primera vez en tema de conversación en los seguros. Desde entonces, a pesar de la intensidad del debate, a menudo se percibía como una realidad que siempre permanecía en el horizonte, un destino que seguía moviéndose incluso a pesar de que se destinaban más y más esfuerzos.

Recientes investigaciones sugieren que los esfuerzos realizados hasta ahora no han sido en vano. Estamos en un momento en el que la IA está a punto de subir una marcha. El valor global de las primas de seguros suscritas por IA se estima en 1.300 millones de dólares este año, como afirma Juniper Research; pero se espera que llegue a los 20.000 millones de dólares en los próximos cinco años. Está cerca y más al alcance que nunca.

Sin embargo, la IA no es una isla desconectada. Su promesa de 2.300 millones de dólares en ahorros de costos globales por medio de mejores optimizaciones y la automatización de tareas intensivas en recursos no se puede lograr de forma aislada.

La IA forma parte de un ecosistema complejo de recogida y análisis de datos. Puede aplicar nuevas tecnologías para sacar el máximo partido a las fuentes de datos ya presentes y todavía emergiendo en las oficinas de suscripción de todo el mundo. De ninguna manera implica que las inversiones en curso sean detenidas, reemplazadas o degradadas.

Por lo tanto, es más útil ver la IA como el factor diferenciador en la última generación de TI de seguros: automación aumentada de suscripción, o AAU (por sus siglas en inglés augmented automated underwriting) para abreviar.

AAU ofrece a los suscriptores la capacidad de detectar comportamientos y conexiones que son o bien invisibles al ojo humano o que requieren una cantidad inviable de tiempo y recursos para su identificación por medio de procesos normales asistidos por personas.

Mientras que las anteriores generaciones de automatización fueron capaces de “recoger el fruto maduro” de los mercados de seguros – como por ejemplo los individuos cuyo historial encaja en casillas claramente delineadas – AAU puede tener en cuenta toda la rica complejidad de la experiencia humana. Puede detectar los matices e individualidades que pueblan el mercado de la vida, por ejemplo, y traducirlos en políticas precisas.

Esas son buenas noticias tanto para los aseguradores como para sus clientes. La AAU puede reducir significativamente la necesidad de pruebas médicas independientes, preguntas repetidas, largos procesos de toma de decisiones y aumentar drásticamente la velocidad a la que una potencial aseguradora puede obtener una cotización y cobertura, mientras que de forma continuada mejora la forma en que se calcula y gestiona el riesgo.

Puede asegurarse de que el proceso de toma de decisiones permanezca en manos de los suscriptores en lugar de los departamentos de TI, lo que les permite establecer y actualizar las reglas y parámetros que se ajusten a su modelo de negocio preferido. Por consiguiente, pone una toma de decisiones avanzada, compleja y precisa a disposición de una gama más amplia de empresas de suscripción, lo que es bueno para esas empresas, es bueno para los clientes y, en última instancia, bueno para toda la industria.

AAU es un ejemplo de la realización de la promesa de a IA. Como tal, se convertirá en uno de los puntos de conversación clave y tecnologías disruptivas de la industria de seguros. Y esta vez, AAU es a la vez un viaje y un destino que todas las organizaciones de seguros innovadoras deben estar considerando para sus futuras operaciones.